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Con una población cercana a los 140,000 habitantes para el año 1754, la Isla había
creado sus propias necesidades postales, lo que dio lugar a que por Real Orden de 26 de
agosto de 1754, se autorizara la creación del servicio de Correo Interior, por cuenta y
riesgo de la Hacienda Pública. Dos años más tarde, el 1 de marzo de 1756, se autoriza
la implantación y desarrollo de un «Correo entre La Habana y Santiago de Cuba»La Primera Ruta Postal en Cuba.
estableciéndose con ello
Todo lo anterior da lugar a la creación del Oficio Público de Correo Mayor un
año más tarde, el 30 de septiembre de 1757; estipulándose en el mismo que tal servicio
dejara de prestarse por el estado, que fuera sacado a subasta pública y que, como
incentivo, se le anexara el cargo de Regidor del Cabildo Habanero. Por consiguiente, el 7
de diciembre del mismo año se adjudica este servicio en subasta pública a Don José
Cipriano de la Luz, comerciante y persona muy influyente en la comunidad, por la
cantidad de 18,000 pesos.
Creación de la Administración Principal de Correos de La Habana
Ocho años más tarde, el 6 de agosto de 1764, el Rey Carlos III expide una Real
Cédula creando los «Correos Marítimos del Estado». Varios días después, el 24
de agosto, se promulga su reglamento, estableciéndose por el mismo la «Administración
Principal de Correos de La Habana» regida y supervisada nuevamente por el estado.
Para ocupar el cargo de Administrador es nombrado, el 17 de octubre del mismo año
1764, Don José Antonio de Armona y Murga, el cual no pudo llegar a tomar posesión
de su cargo hasta el 17 de febrero de 1765, por lo que Don José Cipriano de la Luz
continuó en funciones hasta la referida fecha.
Entre los años 1764 y 1792 se van creando las administraciones postales de Guanabacoa,
Matanzas, Villa Clara, Sanctí Spiritus, Trinidad, Puerto Príncipe, Bayamo, [Santiago del
Cuba, [San Juan de los] Remedios, Santa María del Rosario y Jaruco.
Establecimiento de los Correos Marítimos
El Real Decreto que crea los Correos Marítimos dispuso también que mensualmente
saliese del puerto de La Coruña para el de San Cristóbal de la Habana un paquebote con
toda la correspondencia para YNDIAS y a su regreso llevara la que hubiese
disponible para España.
España mantuvo por décadas los puertos de Cuba cerrados al comercio exterior, estando
solo permitida la entrada a puertos cubanos a los barcos españoles. Para evitar ataques y
saqueos de piratas y corsarios, los barcos que transportaban la correspondencia eran
escoltados por galeones de guerra. Por Real 0rden de 8 de enero de 1801, se abrieron los
puertos de Cuba al comercio exterior, y por Real Orden de 14 de abril de 1802, los barcos
correos fueron reemplazados por buques de guerra has el año 1827 en que se establece la
empresa de correos de vela de Arrieta, Villota y Cía.
El coronel don Juan de O’Farril, por Real Orden de 24 de mayo de 1819,
obtiene los privilegios para introducir e implementar los servicios de cabotaje y
transporte de correspondencia, estableciéndose el 15 de febrero del siguiente año una
línea de comunicación marítima entre los puertos de La Habana y Matanzas servida por el
vapor Neptuno.
Eventualmente se levantaron las restricciones al comercio exterior, entrando en el año
1843 en el puerto de La Habana el primer vapor procedente de Europa, el paquebote inglés Thames
de la «Royal Mail Steam Packet Cornpany», con correspondencia de ese continente.
Para el año 1850 fueron sustituidos los buques de vela con vapores y este cambio fue muy
significativo para las comunicaciones postales entre la Isla y las principales ciudades de
Europa y América.
Establecimiento de la Primera Línea de Ferrocarril
El 19 de noviembre de 1837 se establece la primera línea de ferrocarril en Cuba
entre La Habana y Bejucal, y dos años más tarde en 1839, se utiliza esta línea de
ferrocarril como medio para transportar la correspondencia, creándose con el pasar de los
años una verdadera red de líneas ferroviarias y de Rutas Postales a través de las
mismas.
La Primera Emisión de Sellos
Por Real Decreto de 18 de diciembre de 1854 se establece que toda la correspondencia
entre España y Ultramar (Cuba, Puerto Rico y Filipinas) fuese pagada por medio de sellos
de correos. Por otro Real Decreto de 15 de febrero de 1855 se establece el uso
obligatorio de los mismos para el franqueo previo de toda correspondencia. Este es un
cambio bastante radical pues anteriormente las cartas circulaban sin sellos y era el
destinatario quien pagaba el franqueo al recibirlas.
Para el 20 de abril del propio año se anuncia la venta de sellos de la primera
emisión para ser usada en Cuba y, para fines del mismo mes toda la correspondencia
originada en Cuba circuló por primera vez con sellos de correos.
El 15 de noviembre de 1855 se anuncia, en la Gaceta Oficial, la inauguración del Correo
Interior de La Habana, lo que traería aparejado un notable desarrollo de las
comunicaciones postales de la ciudad, en particular las del sector comercial.
Nuevos Servicios Postales
Por Real Decreto de 4 de mayo de 1858 se dispuso que el transporte de la
correspondencia marítima se hiciera a través de vapores y que dichos servicios fueran
subastados. Para ese mismo año también se habían establecido los servicios de certificados
y valores declarados. En 1860 se aprueba e implanta el reglamento para el servicio
de carteros, así como muchas mejoras en el servicio postal. Más tarde, el 1 de mayo
de 1877 ingresa Cuba a la Unión Postal Universal, con considerables mejoras y
regularización en las comunicaciones postales de Cuba con el extranjero.
Los Servicios Telegráficos
En el año 1851 se le concede al señor Samuel Kennedy autorización para establecer
una línea telegráfica en La Habana, en el trarno comprendido entre el teatro Villanueva
y la plaza Monserrate. En 1853, dos años después, se establece la línea La
Habana-Bejucal y a partir de ese mismo año, una verdadera red de líneas telegráficas se
extendió a todo lo largo y ancho de la Isla. Cabe notar el hecho que el servicio
telegráfico, al igual que el servicio ferroviario, fue implantado en Cuba primero que en
España.
En 1867 se tendió un cable marítimo entre Cuba y la Florida, y en 1868 se conceden
los permisos necesarios para extender los mismos a Puerto Rico, México, Panamá y la
costa de América del Sur. Para el año 1879 había en Cuba 172 estaciones telegráficas
con cinco oficinas principales: La Habana, Santa Clara, Puerto Príncipe, Victoria de las
Tunas y Santiago de Cuba.
El Real Decreto de 29 de mayo de 1884, publicado en la Gaceta Oficial de La Habana el
24 de junio del mismo año, disponía que los servicios de correos y telégrafos se
unieran en uno sólo, y que ambos, con la denominación de Cuerpo de Comunicaciones,
estuvieran bajo la dirección de un Administrador General.
La Administración Postal Norteamericana
Terminada la guerra hispanoamericana y establecido el gobierno militar en Cuba en 1898,
el mismo se da a la tarea inmediata de implantar verdaderas mejoras en los servicios
postales y de comunicaciones. Importantes cambios son establecidos, siendo los principales
la separación de los servicios de correos y telégrafos; implantación de Oficinas
Postales Ambulantes, utilizándose para las mismas las líneas marítimas y
ferroviarias en operación; la instalación de mayor número de apartados postales; la
modificación de la tarifa de franqueo del servicio interior; la promulgación del Código
Postal; la creación de los servicios de Rezagos; mejoras en los
servicios de Certificados; y muchos otros más que no cabe enumerar en esta
presentación.
Iniciación de la República
Las mejoras introducidas durante la Administración Americana fueron aprovechadas y
continuadas por las nuevas autoridades. Con la instauración de la República el 20 de
mayo de 1902, y por Decreto Ejecutivo Nacional se dispuso la creación de la Dirección
de Comunicaciones dentro de la Secretaría de Gobernación, la cual asumiría la
dirección ejecutiva y administrativa de los servicios de Correos y Telégrafos. El 9 de
diciembre de 1902 el Ferrocarril Central inaugura el servicio directo entre La
Habana y Santiago de Cuba con un recorrido de 869 kilómetros. Esta ruta ferroviaria y
todos los ramales que la conectaban fueron utilizados, en su inmensa mayoría, para el
transporte, clasificación, distribución y entrega de toda la correspondencia interior,
así corno también la destinada al extranjero. Asímismo, la Carretera Central,
órgano vital de las comunicaciones para toda la Isla, construida en la década de
los años treinta a un costo de $111 millones, fue un factor determinante en el
mejoramiento del servicio postal en Cuba.
Servicio Postal Aéreo
El 16 de enero de 1921 la recién fundada Compañía Aérea Cubana realiza un
vuelo experimental entre La Habana y Camagüey, utilizando, para el mismo un avión tipo
Goliath. Dicho vuelo llevaba un empleado del correo con un fardo de correspondencia, pero
este vuelo resultó un fracaso y solo quedó como vuelo experimental para el transporte de
la correspondencia por vía aérea. No fue hasta los años de 1928 a 1932 cuando se
establecieron regularmente los servicios de correos por Vía Aérea, extendiéndose
desde La Habana hasta Baracoa, en el extremo oriental de la Isla.
Modernización de los Servicios de Correos
Entre los años 1940 a 1960 se crean nuevos sistemas postales, no solo en los
procedimientos nacionales, sino también en los niveles internacionales, y para 1960 se
hacen los primeros estudios con firmas americanas y alemanas para la automatización por
medios electrónicos de los servicios de correos.
EPOCAS FILATELICAS
Se pueden distinguir cuatro épocas en la filatelia cubana: la Epoca Colonial, la
Administración Americana, la República, y la Revolución.
1) La Epoca Colonial -- La Epoca Colonial consta a su vez de dos períodos bien
marcados: el período prefilatélico y el período de los sellos de la colonia.
La Prefilatelia -- Este período va desde los comienzos del correo en Cuba hasta
1855 en que se empezaron a usar los sellos para el franqueo de las cartas. Antes de usarse
los sellos para el franqueo de las cartas, se usaban marcas postales diversas para indicar
el pueblo o ciudad de expedición, los puntos de tránsito y recibo, y las tarifas de
franqueo. El estudio de estas marcas postales que trazan la historia del curso de cada
carta por el correo es un tema fascinante de nuestra filatelia.
Los Sellos de la Colonia -- Este período va desde la aparición del primer sello
emitido por España para uso en Cuba en 1855 hasta los sellos de la última emisión
española para Cuba, los sellos de Alfonso XIII de 1898, que se usaron hasta la
intervención americana durante la guerra hispano-americana. Este es el período clásico
de los sellos de Cuba. Cabe mencionar que la primera emisión de sellos para Cuba se usó
también en Puerto Rico y Filipinas, y luego hasta el año de 1876, se usaron las mismas
emisiones de sellos para Cuba y Puerto Rico. Solo es a partir del año de 1877 que se
emitieron sellos para el uso específico de Cuba. El período clásico de Cuba cuenta con
grandes rarezas de la filatelia mundial, como lo es el primer sello sobrecargado del
mundo, emitido oficialmente para el franqueo de la correspondencia interior de la ciudad
de La Habana en el año de 1855. [Un sello sobrecargado es un sello ya emitido al cual se
le imprime encima una "sobrecarga" destinándolo a otro uso o asignándole otro
valor o ambos--en el caso del primer sello sobrecargado de Cuba fue un sello de correos de
2 reales que se revaluó en 1/4 de real para el uso específico del correo interior de la
ciudad de La Habana.]
2) La Administración Americana -- Este período va desde mediados de 1898 en que
los Estados Unidos de Norteamérica ocupan la Isla de Cuba a raíz de su victoria en la
guerra hispano-americana hasta que se Cuba se declara independiente el 20 de mayo de 1902.
Aunque corto este período es riquísimo e interesantísimo filatélicamente, tanto en
materia de usos como de los sellos mismos usados en el franqueo de las cartas. Durante
este período existen sellos españoles sobrecargados para uso en Cuba, sellos americanos
usados en Cuba tal cual, sellos americanos sobrecargados para uso en Cuba, sellos para
Cuba emitidos por los americanos. El estudio de los franqueos aplicados durante este
período es un tema que presenta varias facetas, pues se pasa de tarifas españolas a
tarifas provicionales y de transición durante la administración americana que incluyen
tarifas especiales para las tropas americanas hasta llegar a las tarifas que inauguran a
la República.
3) La República -- Comprende desde el 20 de mayo de 1902 en que Cuba se declara
independiente hasta el triunfo de la revolución de Fidel Castro el 1 de enero de 1959.
Durante el período republicano se emiten en Cuba una gran cantidad de sellos de tipo
conmemorativos honrando a personajes distinguidos de nuestra historia y recordando eventos
significativos de la misma. Es una época en que hay gran interés por la filatelia en
Cuba que se evidencia por la gran cantidad de sociedades filatélicas que se establecen y
las numerosas revistas filatélicas que se publican, perdurando algunas de ellas una gran
cantidad de años con un contenido sustancial.
4) La Revolución -- Este período se extiende desde el 1 de enero de 1959 hasta la
fecha. Se caracteriza este período por la profusión de sellos emitida por el gobierno
revolucionario como vehículo de adoctrinamiento y fuente de ingresos para el estado.
Durante los 39 años que lleva el gobierno revolucionario en el poder se han emitido más
de 4000 sellos de correos según la numeración de los catálogos. Como punto de
comparación, durante toda la colonia, la administración americana, y la República, se
emitieron en conjunto 612 sellos de correo diferentes. O sea que la producción de sellos
de correo durante el gobierno revolucionario ha sido casi 7 veces mayor que la de toda
nuestra historia filatélica previa. Como hemos observado anteriormente, una gran cantidad
de los temas de los sellos emitidos durante este período es de tipo político. El resto
es de tipo temático, ilustrando flores, pájaros, obras de arte, deportes, y temas
similares, para tratar de atraer como clientes a los coleccionistas de temas filatélicos.
AREAS DE COLECCIONISMO
A continuación trataremos de dar muy resumidamente una idea de la cantidad de
colecciones diferentes que se pueden formar en torno a los sellos y las cartas de Cuba.
Entre los sellos podemos escoger entre sellos de correo regular, correo aéreo, entrega
especial, periódicos, tasa, fiscales, telégrafos, franqueo oficial y beneficencia.
Además, dentro de todos estos tipos también podemos especializarnos en variedades,
errores y falsificaciones; los podemos coleccionar sin usar y usados y dentro de estos
últimos tenemos la posibilidad de coleccionar todo tipo de matasellos, contando con
matasellos de origen, de tránsito, de destino, de manejo especial de la correspondencia y
de propaganda. Finalmente, tambien podemos abordar el coleccionismo de los sellos desde el
punto de vista de la temática, coleccionándolos según los temas a que están dedicados.
Después tenemos las cartas tanto sin sellos (antes de que éstos se usaran) como con
sellos. En las cartas sin sellos se coleccionan las marcas postales que indican las
tarifas y lugares de procedencia, tránsito, destino y manejo de cada carta--la llamada
historia postal. Esta historia postal, por supuesto, también se puede aplicar a las
cartas franqueadas con sellos, complicándose la materia con las combinaciones de sellos
que se usaron para completar los franqueos requeridos por las tarifas en vigencia.
Después vienen las tarjetas y los sobres con los sellos ya impresos en ellos, y por
supuesto, todas las variantes de ambos usados con sellos regulares de correo añadidos
para completar franqueos más altos de los impresos. Luego en el siglo en curso vienen los
sobres conmemorativos de primeros días de emisión y con el advenimiento de la aviación,
los sobres conmemorativos de primeros vuelos y los aerogramas. El tema de las cartas y de
los matasellos es infinito en sus posibilidades.
Y para el que no le baste con las áreas expuestas, quizás podamos interesarle en
algún área relacionada: todavía tenemos a disposición el coleccionismo de los
artefactos usados en correos, las etiquetas postales, los catálogos de subastas y la
literatura filatélica que cuenta entre sus fanáticos al suscrito.
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