You are Acquiring the AUTHENTIC and ORIGINAL hand written letter by the Coronel del Cuartel POZO COLORADO to Cuba's General en JEFE MAXIMO GOMEZ of the EJERCITO LIBERTADOR informing him of the DEATH OF El Leon de Oriente MAYOR GENERAL JOSE MACEO
| José Maceo |
| en Próceres |
| por Néstor Carbonel |
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| José Maceo |
| “Nació el año de 1846.” |
| “Murió el 5 de julio de 1896.” |
“Hay vidas que parecen cuento: la del
general José Maceo es una de ésas. Sus proezas; sus asaltos, merodeos,
combates, fugas milagrosas, digiéranse invención de la fantasía más que
realidad. El dios de la guerra forjó su espíritu, indócil y arrebatado,
a la vez que noble y compasivo. Muchos hijos valientes ha tenido Cuba
en sus luchas por la independencia: algunos acaso tan valientes como
él; ¡pero ninguno más que él! Como Aquiles, como Héctor, los héroes de
la homérica leyenda, José Maceo fue largo tiempo protegido por las
divinidades. De ahí que la muerte lo respetara durante aquellos diez
años de continuo bregar, de diario combatir, de constante coqueteo con
el peligro. El fue el primogénito de los Maceo, legión de bravos El fue
el Páez cubano: el huracán hecho hombre! |
“En un oscuro rincón de la provincia
oriental, nació y pasó los primeros años de su vida. Adolescente, no
fue al colegio a aprender lo que eran las montañas y los bosques y los
ríos: subiendo las primeras, atravesando los segundos, vadeando los
terceros se los aprendió de memoria ¿La libertad? La libertad aprendió
a amarla a la sombra de la esclavitud. No hay maestro que mejor enseñe
a amar la justicia, que la injusticia. ¡A amarla y a defenderla! El
grito de rebeldía lanzado en Yara por Carlos Manuel de Céspedes lo
halla en pie. A él y a los suyos. Siete eran y el padre, y juntos todos
sentaron plaza de soldado bajo la bandera roja, blanca y azul; bajo la
bandera de la patria, dispuestos a conquistar sus derechos. |
“Muerto el padre, al lado de su hermano
Antonio, jefe antes que él, combate, ganándose los ascensos a tiros y
machetazos. Durante la década sangrienta y gloriosa, asiste a cientos
de hechos de armas. Una ocasión, Policarpo Pineda, llamado
familiarmente Rustán, famoso entre las huestes libertadoras por su
temerario valor, retó a tres de los Maceo, entre éstos a José, a ver
cuál se portaba mejor en el encuentro próximo. Aceptado el reto,
asaltan un convoy, destrozando completamente al enemigo. En el lance
salieron heridos los cuatro justadores, a la vez que convencidos cada
uno de ellos del valor de los restantes. En el ataque el cafetal
Indiana, ya capitán, a las órdenes del general Máximo Gómez, fue herido
de gravedad. Otra ocasión, enterado de que su hermano Antonio,
acribillado a balazos en la acción de Barajagua, era transportado en
una camilla, casi moribundo bajo la persecución de los españoles,
constitúyese en su defensor constante. Diez días consecutivos duró la
peregrinación aquella. El caudillo glorioso, en andas y seguido de su
séquito hambriento, huía del enemigo, ansioso de apoderarse de la
codiciada presa. Pero entre el enemigo y Antonio, iba José, defendiendo
como un león cada palmo de tierra. |
“Herido en el encuentro de la loma de
Báguano, herido de tal modo que se le paralizaron las válvulas del
corazón, cuando su gente afligida se disponía a cargar su cuerpo
inerte, se irguió resuelto, montó a caballo, y marchó sobre los
contrarios,-arrebatándoles la bandera y haciéndolos huir a la
desbandada. Poco antes de firmarse el pacto del Zanjón, con sólo quince
hombres, ataca en Pinar Redondo al batallón de Reus, matando a su jefe,
el coronel Gonzalo. Días antes de firmarse la paz, poco faltó para que
el general Martínez Campos cayera en su poder prisionero. Andaba José
Maceo, seguido de sus fieles, acechando el momento propicio para dar un
golpe de efecto que echara a rodar por el suelo el altar de las
intrigas y componendas. En busca de esta oportunidad se encamina al
Songo, donde se entera de que el general Martínez Campos se encuentra
en el poblado del Cristo, y hacia allí se dirige. Pero no ataco al
Capitán General español, porque supo que con él se encontraba un cubano
prominente tratando precisamente de la paz. |
“Terminada al fin la guerra de los diez
años, se va a vivir a la ciudad de Santiago, lugar donde un año después
dio de nuevo el grito de libertad, en combinación con Guillermón
Moneada, Flor Crombet, Quintín Bandera y otros jefes. En marzo de 1880,
hace prisionero al capitán del Ejército español, Enrique Ubieta,
hermano de Emilio Ubieta, muerto gloriosamente en la batalla de las
Guásimas, defendiendo los ideales de la revolución. A Ubieta, Maceo lo
puso en libertad. Más tarde, en Arroyo de Agua, emboscado, espera la
columna del teniente coronel Pujón y la destroza, haciéndole diecisiete
muertos, y cerca de cincuenta heridos, entre éstos, el jefe. |
“Hecha la paz nuevamente, es enviado junto
con otros compañeros, a los presidios de Africa. Confinado a las
Chafarinas, allí estaba, cuando con el fin de ponerlo en lugar más
seguro, concibieron el plan de trasladarlo a Ceuta. El vapor que había
de conducirlo a su nueva cárcel hizo escala en Cádiz, lugar donde, de
acuerdo con algunos deportados cubanos, entre los que se hallaba
Calixto García, logra fugarse en compañía de su mujer y de su hijo.
Llega a Tánger, pero de este lugar tiene que salir precipitadamente,
yendo entonces a refugiarse en Gibraltar, posesión inglesa. Con
conocimiento España del arribo de los prófugos a Gibraltar, solicita su
extradición, a lo que el Gobernador de aquel peñón accede sin consultar
a su Gobierno. Entregado de nuevo a las autoridades españolas, es
encerrado en el castillo de Pamplona. Al cabo de algunos meses, por
gestiones de Inglaterra, fue trasladado a la plaza de Mahón, de donde
pudo evadirse pasando primero a Argelia, luego a Francia, y por último
a Panamá. Mas tarde se trasladó a Costa Rica, tierra donde a puro
esfuerzo, en lucha abierta con la naturaleza, levantó su hogar, alzó su
tienda de peregrino de la libertad. |
“De su vida plácida de campesino fue a
sacarle la propaganda del Partido Revolucionario Cubano,-la estupenda
obra de Martí. En Costa Rica, junto con su hermano y Flor Crombet,
espero la hora, siempre alerta. En compañía de éstos y de otros jefes,
embarcóse en una pequeña embarcación nombrada Honor, con rumbo a Cuba.
A las playas de Duaba, Baracoa, fueron a dar. En ella desembarcan en
pleno día, armados y resueltos. A la vista de la ciudad sorprendida
ocupan una casa situada sobre un cerro. Allí comienza a unírseles la
gente. Informados de que viene a atacarlos una columna española, la
esperan y la hostilizan y la rechazan. Celebrada la primera función de
guerra, se internan en el monte. |
“Después de varios días de marchar sin
tregua, perseguidos de cerca por el enemigo, se detienen a descansar en
una casa situada en un lugar llamado Palmarito, donde son sorprendidos.
Pelean allí cuerpo a cuerpo y como fieras. Allí murió Crombet,
caballeroso y bravo, y otros cayeron prisioneros. José Maceo quedó
solo, descalzo, perdido en las sierras de Baracoa. Trece días anduvo
así, hambriento y sediento, sin encontrar dónde apagar la sed ni matar
el hambre. En el desamparo, no tiene más compañero que su rifle y cien
cápsulas. ¿Alimento? Alguna que otra ave que caza y come cruda, y
alguna que otra fruta silvestre. Una vez, ya en el colmo de la
desesperación, después de haber andado cuarenta leguas, halla un camino
ancho, por el cual se echa a andar rifle en mano y el dedo en el
gatillo. Apenas había caminado una legua, llega a una estancia, a un
pequeño bohío. El dueño del sitio le dice que la revolución está
fracasada, lo que lo hace sufrir enormemente, pero no cejar. En marcha
de nuevo, oye gente que se acerca y se dispone a morir. -¡Alto! ¿Quién
vá? -dijo. Y le contestaron: -Cuba.- ¿Qué gente? -repuso. Y le
respondieron: -De Periquito Pérez! Se había salvado, estaba entre
hermanos. |
“Tan pronto como se vio al frente de
alguna tropa, se reanima, es otro hombre, es decir, vuelve a ser quien
era. Cuando el general Gómez y Martí lo encontraron, ya al frente de
unos quinientos soldados, combatía a diario. ¡Acabado de batirse y
triunfar en Arroyo Hondo, abrazó a Martí y a Gómez! Después... después
combate -y siempre vencedor- en Jobito, Ramón de las Yaguas, Sao del
Indio, Sagua de Tánamo y otros lugares, hasta que al fin, sucumbe en la
loma del Gato, peleando heroicamente, denodadamente contra los amos de
su tierra, mientras las palmas todas se inclinaban pesarosas y los ríos
murmuraban una plegaria...” |
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MAXIMO GOMEZ BAEZ was born in Santo Domingo in 1836. At the age of 20,
he ended his education in order to join the Spanish army.
His first destination was Haiti. There he fought for Spain for some
time, but in 1865 he left for Cuba, where he initially commanded
reserve troops for Spain.
Soon though, his views changed. He saw many slaves in Cuba and realized
the value of independence to Cuba. He changed sides in the war,
deciding to fight with the revolutionaries. In just four days he went
from sergeant to general, becoming the Chief of the First Corps.
Eventually Gómez returned home to his plantation, as the war didn't
give Cuba her independence. Gómez began another war (The Little War) in
1880, but it too failed.
Later he talked with José Martí during a trip to the United States. The
two both wanted Cuban independence, but had differing plans for
liberating Cuba. Gómez preferred a more military solution to freeing
Cuba.
When Martí began the War of Independence, he asked Gómez to lead his
revolutionaries. Using small guerilla forces, Gómez would go from town
to town, burning the Spanish plantations and eliminating their troops.
Gómez fought on against the large Spanish force until the United States
entered the war. Attempts at partnership between the Cubans and
Americans failed to work out because the war was won so quickly.
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